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Salud

La importancia de cuidar nuestra salud mental

Publicado el 20 de Octubre del 2020

Foto: difusión

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La salud mental tiene igual importancia que la salud física, puesto que necesitamos del equilibrio de ambas para alcanzar nuestro máximo potencial en la vida.

En esta oportunidad, los expertos de Mente&Cuerpo nos explican la importancia de cuidar nuestra salud mental. Además, los especialistas dan a conocer ciertos factores protectores que nos permitirán gozar de una buena salud mental ¡Entérate más en la siguiente nota!

Es bastante común conceptualizar la salud mental como separada de la salud física; esta forma de categorización resulta convencional y hasta práctica, puesto que, a diferencia de la salud física, la mente no tiene una ubicación física o exacta como ocurre con la salud física. Si tenemos problemas de digestión es altamente probable y hasta lógico que acudamos a un médico gastroenterólogo, y que, además, el problema pueda rastrearse analizando los órganos o componentes relacionados al sistema digestivo (esófago, estómago, intestinos y colon) y no otro sistema.

Por otro lado, cuando padecemos un problema mental, no existe un correlato físico certero que nos permita tomar una decisión práctica o “de manual” para poder manejarlo. Lo recomendable será acudir a un psicólogo o psicoterapeuta especializado en el tratamiento de la sintomatología que nos aqueja. Adicionalmente, es oportuno abordar la situación teniendo como premisa dos enfoques. Uno de “corto plazo”, orientado a remitir los síntomas conductuales (los cuales definen la urgencia del cuadro), y otro de “largo plazo” orientado a trabajar los pensamientos irracionales que podrían estar alterando la forma en la que percibimos las cosas y, por ende, sentimos.

Retrocedamos unos pasos y definamos qué significa “salud mental”. La salud mental es el bienestar psicológico, el cual se refleja en el bienestar emocional y buenas relaciones interpersonales. 

El concepto de “problemas mentales” todavía permanece envuelto bajo cierto grado de “tabú”, el cual, además de dificultar su abordaje clínico, favorece la estigmatización social y la auto-estigmatización de los propios pacientes. Por ende, fomentar la psicoeducación es promover la comprensión de los problemas mentales como cuadros temporales por los que casi todas las personas pasan al menos una vez en la vida, y que es normal sentirse triste, ansioso o aislarse; esto puede favorecer mucho el tratamiento de los síntomas.

De todos modos, es importante reconocer los factores protectores que nos permitirán gozar de una buena salud mental:

  • Seamos conscientes de cómo pensamos. La forma en la que pensamos sobre nosotros mismos y los demás, determinará en gran medida cómo nos sentimos.
  • Expresemos nuestros sentimientos. Sean buenos o malos, la expresión de las emociones y sentimientos permiten hacerlos conscientes, compartirlos con otras personas y enfocarnos en trabajarlos. Si dejamos que los sentimientos permanezcan ocultos y se acumulen, esto puede llevarnos a padecer desbalances anímicos crónicos o hasta incluso a “explotar” frente a situaciones que nos desborden.
  • Pensemos antes de actuar. Frente a las situaciones que suceden, es importante que controlemos las emociones a nuestro favor, para ello es necesario analizarlas como si fuéramos observadores o “en tercera persona”. Dejarnos llevar por nuestras emociones puede ocasionar que digamos cosas de las que podemos arrepentirnos, haciendo que otras personas sufran, desarrollando sentimientos de culpa.
  • Practiquemos estrategias de manejo del estrés. El estrés y frustración a veces son inevitables en la vida. El trabajo, la familia y las circunstancias siempre nos pondrán a prueba y muchas veces sentiremos que los eventos exceden nuestras capacidades para resolverlos. Por ello, es importante practicar deporte, aprender ejercicios de respiración profunda o incursionar en prácticas de meditación como el yoga. Son herramientas que nos confieren bienestar y recursos para ser más capaces de resolver dificultades.
  • Equilibrio. Valoremos los momentos de ocio y vivámoslos plenamente. En un mundo tan volátil y dinámico como el que vivimos, está siendo una tendencia (negativa) que sintamos culpa cuando no estamos haciendo nada. Los medios y la publicidad se han encargado de construir la idea de que debemos ser productivos en todo momento, y eso dista mucho de una vida sana y equilibrada.
  • Alimento para el alma. Cuidemos lo que comemos, más allá de que la comida sana y natural promueve nuestra salud física, está comprobado a través de estudios de la microbiota intestinal, que cuando ingerimos alimentos procesados, exceso de grasas saturadas y proteína animal, estamos alimentando bacterias nocivas en nuestro intestino. Estudios han identificado una relación entre la proliferación de estas bacterias y problemas mentales como la depresión o el Alzheimer.
  • Desarrollemos hábito de retomar el contacto con nuestras amistades. Una forma simple y práctica de hacerlo es plantearnos una vez a la semana hablar con una persona con la que no nos comunicamos desde hace un tiempo. Retomar amistades o desarrollar nuevas nos hará sentir mejor. No olvidemos que los seres humanos somos una especie que requiere de constante conexión. El aislamiento y la soledad son factores de riesgo que pueden afectar nuestra salud mental.

Referencia:

MEDLINE. Salud mental [internet] 2019. Disponible en: https://medlineplus.gov/spanish/mentalhealth.html#:~:text=La%20salud%20mental%20incluye%20nuestro,los%20dem%C3%A1s%20y%20tomamos%20decisiones.

 

Autor: Mente&Cuerpo

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