Leo: la empanadería que hizo de los procesos su clave del éxito

“He tenido que cortar con todo radicalmente. Mi vida ha cambiado dramáticamente porque en cierta forma he vuelto a nacer", cuenta Mauricio Serrudo, dueño de la empanadería de moda de Chiclayo.

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Publicado 06 de Noviembre

Foto: Javier Onofre
Foto: Javier Onofre Foto: Javier Onofre

Mauricio Serrudo era un hombre con una vida relativamente acomodada. Catedrático universitario y director de la Escuela de Administración Hotelera y de Servicios Turísticos de una reconocida universidad lambayecana, quien pasaba sus días entre las aulas y su familia; sin embargo, desde hace tres años, su vida dio un giro inesperado. Pasó de ser un profesor a convertirse en un emprendedor, en el dueño de la empanadería de moda en Chiclayo, pero sobre todo, dejó de trabajar para otros para ser su propio jefe.

La historia de emprendimiento de Mauricio comenzó cuando, por problemas laborales, decide salir de la universidad. A partir de allí experimentó con algunos negocios. Primero puso una veterinaria en la que le fue muy bien y pudo percibir por primera vez ingresos pasivos (dinero sin necesidad de trabajar). Pero pronto se dio cuenta de un inconveniente: si la médico veterinaria que había contratado se enfermaba o faltaba un día, el negocio se paralizaba. Aquí aprendió su primera lección: un negocio no debe depender de nadie para funcionar. Es así que decide cerrarla y se dedicó a estudiar.

Trajo libros de Canadá y Estados Unidos y se preparó durante algunos meses leyendo a personas con casos de éxito como Anthony Robbins, Richard Branson, Les Brown, entre otros. Como le gustaba el tema inmobiliario, hizo un par de operaciones que le permitieron reunir cierto capital con el que empezó su mayor emprendimiento. Así surgió empandas Leo.

“He tenido que cortar con todo radicalmente. Mi vida ha cambiado dramáticamente porque en cierta forma he vuelto a nacer. Renuncié a otro modelo mental, el de las excusas. Ahora dedicó el 100% de mi esfuerzo a esto que se volvió mi pasión. No he tenido horario de trabajo. Trabajé 11 horas diarias, a veces hasta 14 y tuve que aprender con golpes, cometiendo un montón de errores”.

La planificación es importante

El artífice de Empanadas Leo cuenta que uno de sus errores fue no detenerse a pensar y planificar, pues al principio simplemente se lanzaba a la acción y perdía dinero, tiempo y hasta amigos. Por eso, Mauricio rescata como una de las lecciones el sentarse con un papel y un lápiz a planificar lo que se va a hacer durante la semana, el mes, cada cierto tiempo y plantearse objetivos.

No obstante, la clave del éxito de Empanadas Leo se encuentra en los procesos. Para Mauricio, no son las empanadas lo más importante de su negocio, basta con que el producto sea razonablemente bueno, lo que deben ser espectaculares son los procesos; es decir, los proveedores, el manejo de costos el marketing, qué tan rápido sale el producto, etc.

Él busca romperla en los procesos, conocer el sistema del producto, lograr que sean tan buenos y automatizados que una empanada pueda salir, por ejemplo, en dos minutos. “Hay mucha gente que hace empanadas tan o más ricas que yo. Yo hago hamburguesas más ricas que las de bembos y no tengo la plata que tienen ellos. Nunca enfoquen toda su energía en el producto o servicio. Acá podríamos cambiar las empanadas y poner los sánguches y esto seguiría funcionando igual. Nunca ha sido el producto, es el proceso detrás”, señala.

Su visión

Actualmente, Mauricio está enfocado en dos cosas: identificar gente valiosa, que esté comprometida con su proyecto para formarlos y hacer hincapié en los procesos productivos; es decir, compras, evitar las mermas, que el producto mantenga la calidad y la rapidez. A él no le preocupa que intenten copiarlo, sabe que lleva una ventaja en sus procesos y que al único competidor al que hay que temer es “aquel que está pensando constantemente en cómo mejorar su negocio”.

“Para mí significa mucho este negocio. Aquí hubo momentos felices y tristes, un proceso. Es como mi hijo, así como lo quiero a mi hijito, quiero a este negocio. Aún tengo mi primera carta que hice con lápiz y papel. He aprendido muchísimo. Yo vine a Chiclayo a fundar una escuela profesional, he formado a miles de alumnos. Lo que aprendí en 3 años no lo aprendí como catedrático en 15”, afirma emocionado.

Consejo

Finalmente, Mauricio exhorta a los jóvenes emprendedores a no rendirse nunca.

“Casi todos los que han comenzado a hacer negocios han pasado por momentos difíciles en los que han querido abandonar todo. A quienes quieren empezar les diría que no se rindan, van a haber momentos feos, incluso lo pueden perder todo en un momento dado, pero no se rindan. Al final del día, la persona que gana es aquel que cree que va a ganar. Si tú crees que puedes lograr algo, las chances de que en verdad lo logres, es altísima”.

 

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Autor

Javier Onofre Bances, corresponsal de Chiclayo