¡"La Proa" de la sazón!

La mente innovadora de Rafael Tragodara Minarde estaba decidida a crear un nuevo concepto gastronómico en Lambayeque: ¡El restaurante “La Proa” había nacido!

Corría el verano del 2008, en el caluroso y siempre amigable puerto de Pimentel, un joven chalaco llegaba a esta playa norteña para navegar un nuevo barco emprendedor: el de la gastronomía.

>LEE: Turismo en Lambayeque: una tarea conjunta hacia la reconstrucción

Su mente innovadora divisó un espacio ubicado en el casino del distrito chiclayano y se dijo: “Este será mi nuevo local”. Rafael Tragodara Minarde sabía que era el momento de iniciar y crear un nuevo concepto gastronómico: ¡El restaurante “La Proa” había sido creado!

Su contacto prematuro con la cocina hizo surgir en él un gusto casi inmediato. En Chucuito, su barrio natal, su madre Irene preparaba pasteles y su padre, Augusto, dirigía un restaurant de la zona. Rafael olía, sentía y estaba rodeado de gente que cocinaba bien, era un presagio de que se convertiría en un chef. Hoy, a los 38 años, en uno de los cocineros más cotizados de la región Lambayeque.

Al momento de iniciar su emprendimiento, Rafael destinó a “La Proa” un capital de 3 mil soles, muy poco para aquel año. Sin embargo, él cuenta que todos los ingresos del restaurante tenían destino de inversión y con el tiempo fue adquiriendo mobiliario, infraestructura y elementos de cocina que ayudarían a consolidar el negocio.

“Durante todo el proceso, empezamos a ganar prestigio y confianza con los clientes. Recibíamos el saludo de la gente, su recomendación. Ofrecimos durante cuatro años de éxito, en el casino de Pimentel, calidad gastronómica retribuida en los comensales y la satisfacción al probar cada platillo“, recuerda Rafael.

Pero como todo emprendedor obstinado y apasionado, el chef quería seguir creciendo y sumando nuevas opciones a su nueva hija: “La Proa”.

“Luego que culminé mi ciclo en Pimentel, llegué a Chiclayo para inaugurar, en la discoteca Magno, mi restaurante, pero a la par me ofrecieron quedarme en el balneario, en la casona de Pimentel, pero no acepté”, cuenta Tragodara.

Luego de probar una serie de fugaces locales como la pollería “Rafa a la Brasa” o la sanguchería, “Rafael”, el joven sabía que para seguir creciendo debía instaurarse en un buen lugar y con una buena administración. La sazón y la fidelidad de los clientes ya la había conseguido.

“En el 2014 recibí nuevamente la propuesta de la casona de Pimentel, acepté, ingresé al lugar y me enamore de su infraestructura. No lo dude más y hoy en día ya tenemos en total diez años deleitando los paladares norteños”, destaca Rafael Tragodara.

Entonces, de aquel joven docente de cocina que llegó a Chiclayo, o de aquel buzo profesional que sacaba barcos hundidos en costa, sierra y selva peruana, comiendo en huariques y viviendo junto a la naturaleza de los ríos, se había forjado un empresario gastronómico sólido que orientaba sus sueños a un restaurante, con una nueva temática aprobada por todo el público.

“Me gusta el boca a boca, no soy aficionado a la publicidad de mi local o los spots televisivos, sino en la recomendación de la gente de Pimentel, de Chiclayo, de todo Lambayeque. La Proa está hecha para todo el mundo, siempre guardando la calidad correspondiente”, añade Rafael.

Ahora “La Proa” cuenta con su segundo local y un manejo administrativo profesional; ubicado en el Jockey Club de Chiclayo, busca a futuro exportar sus platillos para poner en todo lo alto y en todo el mundo el nombre del restaurante y, sobre todo, de la comida peruana.

Carta innovadora

Rafael Tragodara ha insertado un nuevo concepto gastronómico bautizado por él como “Gourmet Taypa”. “Esta nueva temática engloba dos factores: un platillo con una presentación de lujo, a la altura pero con porciones generosas, tal como le gusta a los peruanos”, comentó.

Entre los platillos innovadores destacan el “arroz capitán”, una receta de la madre de Rafael que combina arroz cremoso con filete de pescado y queso parmesano, la parrilla marina con pulpo bebé, brochetas de pescado y papas fritas. Otro suculento y muy pedido platillo es el sexy ceviche, a base de crema de rocoto y conchas a la parmesana, las jaleas y chicharrones al estilo “La Proa”, bañados con salsa de palta, choclo y chifles, o la “combinación perfecta” que mezcla ceviche de pescado, pulpo y causa de cangrejo.

Con el apoyo de la administración, el barman, el jefe de cocina, los cuatro mozos y los seis cocineros que conforman el staff de “La Proa”, todos estos platillos llegan a las mesas de los comensales que asisten al restaurante que incorpora también espacios de confort a disposición de los turistas en el nuevo hotel que ya cuenta con un año de funcionamiento.

“Siento una gran satisfacción de haber conocido, gracias a mi restaurante, a grandes personas, buenos amigos y que, con mi arte gastronómico, puedo dejar parte de mí, un granito de arena en una nueva experiencia culinaria para cada una de las personas que visitan mis locales”, finalizó Rafael Tragodara.

>LEE: CETPROs: la opción técnica para emprender

Autor

Daniel Tadeo García Alzamora, corresponsal de la USAT