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Rebeldía Deportiva

Tokio 2020, nos volveremos a encontrar

Publicado el 17 de Junio

Foto: difusión
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"Pienso que a pesar de estos juegos, el deporte como esencia no deja de ser vida, no sólo por su importancia en la formación pedagógica sino como generador de valores para crear emociones y mejorar una convivencia con el otro"

El martes 24 de marzo, Shinzo Abe entró a enfrentar los flashes de la prensa. Con paso firme, pero con unos ojos muy inquietos y preocupados por los ‘malabares’ que se tendrán que hacer para sacar adelante un magno evento mundial. Cuando los amantes del deporte vimos esta escena, la tristeza fue inevitable. Japón y el Comité Olímpico Internacional confirmaban la noticia más esperada y también la más dura para el mundo: los Juegos Olímpicos Tokio 2020 se habían suspendido a causa de la pandemia del COVID-19.

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Fuente: La Tercera

Sin salud no hay vida. Eso es algo que tenemos claro y lo entendemos como prioridad para cumplir medidas como el distanciamiento social y evitar la aglomeración de personas. Pienso que a pesar de estos juegos, el deporte como esencia no deja de ser vida, no solo por su importancia en la formación pedagógica, sino como generador de valores para crear emociones y mejorar una convivencia con el otro. Los lazos y las horas con nuestros compañeros a la hora de practicar deporte hacen que saquemos fuerzas para seguir adelante.

Así sea cuando enfrentemos a un rival, nos alimentamos de él o viceversa. Esas son las relaciones que nacen en el antes y después".

Pierre de Coubertin, educador francés y fundador de los Juegos Olímpicos de la modernidad, también tuvo muy en cuenta la amistad. Cuando, en 1984, de Coubertin presentó el proyecto que daría paso a Atenas 1986, tuvo tres valores pilares: la excelencia, el respeto y la amistad. Palabras clave que deben universalizarse, muy oportunas en la época actual. Solo basta recordar los memorables momentos olímpicos que unieron al mundo pero también enseñaron desde la complejidad de sus historias.

El día que Jesse Owens le ganó al racismo con ayuda de su rival Luz Long en Berlín 1936, el disparo del peruano Edwin Vásquez que valió una medalla de oro dando la sorpresa en Londres 1948, el dolor de Derek Redmond que a pesar de romperse el tendón logró llegar a la meta de la mano de su padre en Barcelona 1992, el estoicismo de Tiffany Foster en superar su lesión y volver a competir en Londres 2012, la excelencia de Michael Phelps en Río 2016 al colgarse su 23ra medalla dorada y ser el atleta más laureado en la historia, entre otros recuerdos que significaron una lección de vida. Yo pregunto ¿Qué otro evento logra reunir la algarabía de todo el planeta aparte del Mundial de Fútbol o los Juegos Olímpicos?... y algunos solo le llaman deporte.

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Fuente: @breinguash en Instagram

En Rusia 2018, aficionado egipcio es cargado por mexicanos y colombianos para que pueda ver el partido de su selección.

Dejando la tristeza de lado, los Juegos Olímpicos no dejarán su nombre original. El hecho que este hermoso torneo haya sido alterado sólo en dos ocasiones por las dos guerras mundiales dice que, hoy, el mundo compite contra un enemigo mayor. Japón tuvo la mala fortuna de soportar grandes golpes en su historia y esta situación obliga que el mundo haga pagar los platos rotos nuevamente al ‘país del sol naciente’. De esta manera, se anunció que los Juegos Olímpicos se postergan para el 23 de julio del 2021, aunque conservarán su nombre original: ‘Tokio 2020’. Sin embargo, la cuenta regresiva puede estar en peligro ya que la última información afirma que el evento aún está condicionado a la realidad del próximo año.

Si nos fijamos en la de hoy, hay visos de esperanza para poder creer en los juegos. La pérdida de fuerza del COVID-19 en Asia y el reciente retorno de diferentes disciplinas, como el fútbol, nos hacen creer.

El deporte tendrá que esperar a los fanáticos y, sobre todo, a los atletas, los protagonistas quienes han demostrado su conformidad con esta decisión y aguardan para seguir inspirando al mundo gracias a la superación. Eso que todos necesitamos ahora. Nos encontraremos el próximo año en Tokio 2020.

Autor: Jesús Orna “El Mágico”

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