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Rebeldía Deportiva

Orlando Romero “Romerito” en el recuerdo

Publicado el 02 de Julio

Foto: El Comercio
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"El autor de esta nota contaba con 7 años de edad pero, como aficionado al boxeo, estaba muy emocionado de ver a Romero dentro del cuadrilátero, disputando un título mundial".

El 15 de setiembre de 1983 fue la fecha en que estuvimos cerca de tocar el cielo con los guantes. Lamentablemente, la suerte nos fue esquiva.

En Nueva York, el Madison Square Garden estuvo abarrotado de gente, ya que se disputaba el título del campeonato mundial ligero. En ese momento, el campeón defensor del título era el descendiente de italianos Ray Mancini, apodado ‘Boom Boom’; y, el retador, el peruano Orlando Romero ‘Romerito’, un fajador de aquellos, que tenía a todo el Perú a la expectativa de esta pelea.

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Parecía que estábamos en la Bombonera del viejo Estadio Nacional, pues el aliento hacia el peruano era incesante. Recordemos que por aquellas épocas la gente emigraba a otros países por: uno, por la economía inestable que azotaba nuestro país; dos, por el terrorismo que estaba en su nivel más alto.

El autor de esta nota contaba con 7 años de edad pero, como aficionado al boxeo, estaba muy emocionado de ver a Romero dentro del cuadrilátero, disputando un título mundial. Veía a mis vecinos que llegaban a la casa con cajas de cerveza y que, por obvias razones, mis tíos los dejaban ingresar. En el momento que se entonaban las notas del Himno Nacional, todos nos pusimos de pie. Vi muchas lágrimas y, en ese instante, entendí el sentimiento hacia la Patria.

Inicio de la contienda, primer asalto, nada de estudio, los dos fueron al golpe por golpe, no como las peleas de ahora que deben de transcurrir tres rounds para comenzar a ‘fajarse’. Ambos zurdos, de fuerte pegada, se conectaban cruzados que impactaban en sus rostros, sin embargo los dos tenían buena asimilación.

El trujillano no se amilanaba ante el campeón mundial, iba al frente sin ningún complejo, llevaba el ritmo de la pelea. Mancini aplicaba jabs, ganchos y eso hacía más fuerte a Romero que por cada golpe recibido, conectaba dos.

En casa, los adultos ya no sabían qué hacer, todos estaban eufóricos. Muchos comentaban que ésta pelea nos las llevábamos y que, después de Mauro Mina, no había otro boxeador como Romero. Hasta donde yo recuerdo, antes de Romero hablaban mucho de Fernando Rocco, que también era un gran fajador, pero no pasó de campeonatos sudamericanos.

Volviendo a la pelea, escuchábamos lo que comentaban Kike Pérez y Eduardo San Román, quienes habían viajado a transmitir la velada boxística. Afirmaban que Romero estaba por delante en las tarjetas de los jueces y que, si seguía a ese ritmo, íbamos a tener por primera vez un campeón mundial.

Hace unos días tuvimos el privilegio de entrevistar al gran Orlando Romero, radicado desde hace muchos años en Madrid, España, y nos contó en detalle lo que fue esa pelea.

“Había mucho respeto entre Ray Mancini y yo. Éramos del mismo tamaño y podía pelearle, además que la preparación que tuve fue muy buena”.

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El trámite seguía siendo el mismo, transcurría el sexto asalto y sus rostros estaban muy magullados. Mancini tenía el pómulo derecho totalmente hinchado y Romero la ceja derecha ensangrentada.

Noveno asalto, quedaba poco para terminar el fatídico round de la pelea pactada a diez. Cruce de golpes, Mancini que conecta al peruano con un cruzado de izquierda, éste tambalea, otra vez el campeón aprovecha un descuido y lo cruza con un zurdazo, el trujillano cae a la lona, impactando fuertemente la cabeza con el piso del ring. Conteo hasta diez y Romero no se levantó más. Toda la euforia que vivíamos se esfumó, hubo lágrimas, pero ésta vez de tristeza.

 “Los americanos no esperaban mi desempeño, el campeón mundial estaba siendo vapuleado por mí. En el octavo asalto, el médico sube a la esquina de Mancini y le dijo ‘se acabó’, lo vio muy mal, pero como estaba en su país, le dieron la posibilidad de disputar un round más”, sentenció Romero.

Así es el box, como la vida misma, a veces puedes estar arriba pero, si te descuidas, puedes terminar en el fondo.

Pocos saben que ‘Romerito’ fue coronado como Campeón Mundial Honorífico por la Asociación Mundial de Boxeo (AMB) en el año 2013.

“Fue una emoción indescriptible, un recuerdo muy grande para todos los peruanos, lo hice por ellos”.

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Existen muchos deportistas que esperan ser reconocidos, uno de ellos es Orlando. Los laureles deportivos pronto llegarán, la documentación ha sido presentada a los organismos competentes. Paciencia, campeón, que pronto se hará justicia.

Ya para concluir la entrevista, nos dejó este mensaje:

La vida es lucha, es una lucha siempre, ya sea en el deporte o en la vida diaria”.

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Siempre lo recordaré por todo lo que me hizo vibrar aquella noche y descubrir que, a mis cortos 7 años, existía un deporte llamado box, uno de los más hermosos del mundo.

Autor: José Barrera “El Nostágico”

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