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Rebeldía Deportiva

Basketball: ¡Más que tres puntos!

Publicado el 30 de Julio

Foto: difusión
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"No se trata de ir a ver un partido de basket, es ir a ver un espectáculo con todas las comodidades".

Gran parte de mi vida creí que el fútbol y el boxeo eran los únicos deportes que podría ver con fanatismo. Los análisis, videos y debates de quién fue el mejor, siempre existirán para los que disfrutamos de las disciplinas ya mencionadas.

Sin embargo, años atrás, sucedió algo que quizás no se puede describir en unas cuantas palabras (o letras): ¡Presenciar un encuentro de la NBA fue algo inimaginable!

Antes del partido, pregunté a mucha gente sobre el espectáculo en sí. La respuesta fue unánime: ¡Todos me decían que era algo de lo que no me iba a arrepentir! Bueno, no les creí.

Y eso que, sin temor a equivocarme, fueron más de 30 personas las que me dieron su opinión y contaron su experiencia".

La ansiedad y el nerviosismo ya se apoderaban de mí. El taxista que me llevaba comentaba que íbamos a demorar más de lo debido ya que el tráfico era infernal. El partido estaba programado para las 7:30 p.m. (los gringos son puntuales) y eran las 7:20 p.m. y faltaba medio camino. Tuve que bajarme del taxi e ir caminando al estadio. Alrededor mío, la gente no se apresuraba en llegar, no corrían, no empujaban a los demás; todo lo contrario, iban a pasar un momento de distracción. Había mucho respeto.

El American Airlines Arena, de Miami, me recibía con los brazos abiertos. Coliseo imponente, típico de ellos. Lo bueno es que llegué antes de que empiece el juego y pude observar la previa de lo que tanto me comentaban los residentes de esta ciudad. Creo que se quedaron cortos.

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Archivo personal José Barrera

No parecía un partido de basket, sino más bien una fiesta. La música, el baile y la comida era lo que más me llamaba la atención. La cerveza la vendían sin ningún tipo de restricción; sin embargo, los policías lo tenían todo controlado para que no ocurra ningún desmán. Lo mejor fue el merchandising, los ingresos que se generan por la venta de los souvenirs son impresionantes. Mi esposa y yo prácticamente “barrimos” con todo lo que había en las tiendas. Total, solo se vive una vez. Otra cosa que me llamó la atención fue que durante el encuentro no se podía tomar fotos ni realizar filmaciones, la seguridad no me lo permitía. Las reglas se respetan.

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Archivo personal José Barrera

En cuanto al partido mismo, frente a frente estaban el Miami Heat y los Detroit Pistons. Cada jugada o canasta era coreada por los asistentes, me di cuenta que el americano es muy apasionado en este deporte. El Heat comenzó ganando el partido, liderado por su máxima estrella en ese entonces, el ya retirado, Dwyane Wade. A este tipo lo adoraban, no solo por su juego, sino por las diferentes obras sociales que hace con la gente más necesitada de la ciudad.

El trámite del juego seguía siendo el mismo, sin embargo, en el tercer cuarto, los Pistons dieron vuelta al marcador y ya no hubo marcha atrás. Sacaron una gran ventaja que no pudo ser remontada por los locales. El resultado final fue Miami Heat 96 – Detroit Pistons 119. Un resultado muy abultado, pero así es el basket.

Al término del partido pude recorrer las instalaciones del coliseo con mayor tranquilidad. La idea de los organizadores no solo es que el espectador vea el encuentro, sino también que pase un momento agradable y que se relaje después de una semana de trabajo y la verdad que lo llegaron a conseguir, al menos conmigo. Los americanos fueron muy respetuosos conmigo, yo llevaba puesta la casaca de Perú y a cada momento me saludaban demostrándome su cariño.

Un amigo venezolano, Sócrates Flores, que llevaba muchos años viviendo allá, me decía, antes del juego: “Es algo indescriptible lo que vas a ver, esto no tiene comparación con el fútbol ni con otros deportes, siempre lo recordarás”...no se equivocó. Después de esa experiencia prometí seguir el basket, pero no solo el de la NBA, sino también al que se juega aquí en Perú.

Hay mucho por hacer, pero no solo en nuestro deporte para que sea competitivo a nivel mundial, sino también en nuestra sociedad.

Tomemos esto como ejemplo, la educación y el respeto que debe existir entre todos los que asistimos a este evento tiene que ser imitado".

No todo es fútbol.

Autor: José Barrera “El Nostálgico”

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