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Desatando el nudo para recomenzar a tejer nuestro telar: claridad

Publicado el 11 de Junio

Foto: difusión
Ana Romero

Ana Romero

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Cuando un suceso se desata repetidamente, llevándonos hacia el mismo resultado una y otra vez, se puede sentir un vacío que emana de cada intento por sentir la vida. Tenemos una idea errónea de que puede ser eso la felicidad, pero esta se vuelve tan fugaz que volvemos a caer en esos días en los que solo se desearía dormir, llorar o desaparecer.

¿Cuántas veces nos hemos sentido así, alguna vez? ¿Cuántas veces hemos buscado desesperadamente en lo superfluo de la vida, nuestra felicidad? Sin embargo, algo bueno hay de todo esto, y es que es normal. Es normal perderse para poder encontrarse, trazar nuevos caminos, ver maneras, buscar más de una solución. Muchos días se tornarán en desesperación por no saber por dónde comenzar; sin embargo, el momento, la claridad, llega.

Para que esta claridad pueda llegar, comencemos siendo conscientes de nuestro cuerpo, agradecer si tenemos el beneficio de contar con todos nuestros sentidos, con todas nuestras extremidades. Seguido de esto debemos situarnos en el espacio, si tenemos un techo dónde cubrirnos del frío, un alimento que puede nutrirnos y generar energía. Además, de un nuevo día. Todas estas cosas, por más pequeñas que parezcan, nos dan una visión de que no es lo material lo que nos está causando incomodidad, entonces, vamos más allá.

Puedes lograr claridad de muchas maneras, en este caso veremos dos: la primera, regresando al pasado y poder ahondar en cada situación que hemos vivido, la cual nos ha causado mucho dolor. Perdonando ese comportamiento de las personas que nos hicieron vulnerables. Entender que actuaron en base a los conocimientos, percepción y recursos con los que contaban en ese momento.

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Segundo, puedes situarte en el momento presente, a través de tus sentidos. Respirando de manera consciente y pausada, siendo testigo de cada movimiento que se genera en tu cuerpo al realizar la acción como: movimiento de panza, aire que sale por nuestras fosas nasales. Y repetir en conjunto y simultáneamente la acción en la mente. Yo estoy inhalando, yo estoy exhalando. Otra manera de mantenerte presente es regresando a través de tus sentidos. Por ejemplo:

Decir en voz alta: Mi nombre es Ana y en este momento estoy viendo una laptop, un cielo estrellado, una antena de radio(vista); estoy escuchando  las teclas de la laptop, un piano en el playlist y un grillo (oído); estoy sintiendo mi cabello rosando mi rostro, la laptop superpuesta a mis piernas, un leve viento en mi rostro (tacto); estoy degustando unas papitas fritas, un poco de cremas, el brócoli que incluí en la ensalada que preparé como cena (gusto); estoy oliendo el perfume que me coloqué antes de comenzar a escribir, el acondicionador que mantiene mi cabello brilloso y el incienso de coco que prendí hace un momento (olfato).

Si hubo carencia de inteligencia emocional, regresar allá para poder mirar con ojos de misericordia, ya sea por sus errores o propios, nos ayudará a tener más claridad".

Todas estas instrucciones fueron para que puedas practicar estar en presencia, no para olvidar, sino para desde ella, puedas conseguir mayor claridad y no tanto sumergirte en esos pensamientos nocivos de sufrimiento. Hay que recordar que el sufrimiento existe en el tiempo, o está en el pasado o está en el futuro. El mantenerte en el aquí y ahora, ayudará a que puedas despejar, limpiar, replantear toda idea que depositas en tu mente. Con total paciencia intenta realizar estas tareas para que puedas experimentar todo lo maravilloso de la calma, la quietud, la presencia y de ahí, puedan comenzar a aflorar esas ideas que tienen razón de ser simplemente porque tú existes.

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