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El factor humano

El escritor británico, Jhon Carlin, retrata en su libro “El Factor Humano” un Mandela impregnado de humanidad que, a través de su capacidad innata de persuadir al oponente y su tenaz deliberación de utilizar el deporte como arma de unión, logró sellar el camino de la paz y mejorar el rumbo de la historia.

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Publicado 22 de Diciembre

El factor humano
El factor humano El factor humano

El escritor británico, Jhon Carlin, retrata en su libro “El Factor Humano” un Mandela impregnado de humanidad que, a través de su capacidad innata de persuadir al oponente y su tenaz deliberación de utilizar el deporte como arma de unión, logró sellar el camino de la paz y mejorar el rumbo de la historia.

No es ninguna novedad que el libro de Carlin haya inspirado Invictus, la película dirigida por Clint Eastwood y protagonizada por Morgan Freeman y Matt Damon.

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Pero eso es tenor de otra historia… volvamos a lo nuestro. Después de una amena lectura, se pueden tomar los primeros cuatro capítulos para retratar la aventura que emprende Mandela, de persuadir a sus propios carceleros y hacerlos caer rendidos ante su nueva visión de nación sudafricana. 

Y esas técnicas de persuasión son las que busco resaltar.

En vez de patear el tablero, decidió tomar sus primeros años en Robben Island para estudiar con paciencia y dedicación al enemigo. Aprendió el idioma, costumbres, historia y las más arraigadas tradiciones de los afrikáners (hombres blancos, de raíces coloniales europeas pero nacidos en Sudáfrica) y no tuvo mejor idea que experimentar y tomar como ejemplo para sus lecciones a los afrikáners de a pie: sus propios carceleros.

Al comandante Van Sittert, uno de sus más crueles oponentes, lo terminó endulzando con las mejores opiniones acerca de su deporte favorito el rugby, según cuenta Carlin.

Con Kobbie Coetsee, ministro de justicia durante la época más cruenta de enfrentamientos por el Apartheid (1985), se reunió para dialogar el posible inicio de las negociaciones con el CNA.

A pesar de la debilidad de Mandela, convaleciente de una operación de próstata, la clave según Carlin fue una combinación de lenguaje corporal, postura erguida y movimientos coordinados pero sobre todo, una mirada cálida y una inmensa sonrisa.

El último en la lista de carceleros convencidos, fue el mismísimo “cocodrilo”. El presidente P. W. Botha, hombre al mando de las políticas de estado y de las fuerzas opresoras del Apartheid. Jhon Carlin relata que desde el principio la recepción fue con un cálido apretón de manos y una enorme sonrisa que los “desarmó” por completo.

“Para ponerle las cosas fáciles, habló de las analogías entre la lucha actual del pueblo negro por su liberación y el combate similar de los afrikáners por liberarse del yugo británico". Ejemplo que le impresionó a Botha, dado que demostraba que Mandela conocía la historia de su gente.

Carlin cierra la descripción de la entrevista señalando que, sin perder su punto de vista, jamás dejó de ser sincero, actitud que le agradó a Botha.

A lo largo de estas breves historias, aparece un Mandela que emplea la razón y apela al corazón, el diálogo con buenos argumentos y sobre todo, la persuasión hacia un objetivo de bien. Y nada mejor que cerrar el post con el párrafo que le da cierre a la introducción de Carlin:

“Da igual que procedieran de la extrema izquierda o de la extrema derecha, que al principio hubieran temido, odiado o admirado a Mandela: todas las personas a las que entrevisté dijeron haberse sentido renovados y mejores gracias a su ejemplo. Todos ellos, al hablar de él, parecían brillar. Este libro pretende, humildemente, reflejar un poco la luz de Mandela”.

Puedes encontrar el libro en Amazon.

Fuente: Mass PR

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Posted by PQS on martes, 22 de diciembre de 2015