Hasta que la experiencia nos separe

Todo se inicia con el trato a tus colaboradores

Casi todos pensarán que esta es una nota sólo para quienes prestan servicio en algún establecimiento, pero no es así. También debe incluir, por un estricto sentido de justicia, a tus colaboradores.

Todo se inicia en el trato a tus colaboradores
Todo se inicia en el trato a tus colaboradores Todo se inicia con el trato a tus colaboradores

Todos estamos expuestos a diversos estímulos en el transcurso del día y reaccionamos de diversas formas; parece fácil entenderlo, pero para muchos no es así. Al final te podrás dar cuenta que al saludar a un colaborador, puedes generar una respuesta positiva y agradable que a más de uno podrá sorprender.

Las preguntas serían: ¿Qué harías si alguien te saluda efusivamente al iniciar una conversación?, ¿Qué dirías?, ¿Tu postura corporal cambia o no? Interesantes preguntas que solo contribuyen a darnos cuenta lo relevante que puede ser la primera impresión cuando iniciamos una conversación.

Si tu rol en este momento es ser líder, quizás le podrías dar importancia a la familia de tu colaborador o preguntarle sobre lo que anhela aprender.

Si tú no lo haces, alguien más lo hará y luego te molestará la rotación de personal en tu organización. ¡Inténtalo, nada pierdes! Recuerdo que hace muchos años estuve en una tienda por departamento y me probé unos pantalones. Cuando acepté la compra me dijeron que deje los pantalones para hacerles unos arreglos, que luego los dejarían en el hotel. Recuerdo perfectamente que mi respuesta fue negativa. ¿Por qué?

Por una sencilla razón. Todo este servicio adicional no era familiar para mi, por eso no lo entendía. Horas más tarde un colaborador que conocía perfectamente su rol, se acercó a mi cuando me entregó los pantalones y me agradeció la preferencia. ¿Es un momento importante o no?

Años después realicé un viaje y me percaté que necesitaba una camisa blanca para usar en una reunión y pregunté en donde podía comprar una. Me dieron varias alternativas, entre ellas la tienda de departamento que conocí de pequeño. No dudé ni un minuto y corrí a experimentar nuevamente esa sensación. Lo interesante es que fui cordial y amable con los empleados de la tienda y ellos no me fallaron ni un minuto. Simplemente magia, sencillamente real. Espero ansiosamente que algún día lleguen al Perú.

Esta forma de acumular experiencias en diversos rubros es verdaderamente asombrosas y si tenemos una libreta, tratemos de anotarlo para llevarlo a cabo. Lo que si debemos tener claro es que no debemos exigir buen trato, si no lo brindamos.