Hasta que la experiencia nos separe

Seduciendo al cliente

Ser atento y mágico al solicitar algo, o cuando escuchamos a nuestros clientes, es una oportunidad maravillosa de ser mejores y compartir lo mejor de nosotros.

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Publicado 12 de Junio

Foto referencial: Pixabay
Foto referencial: Pixabay Seduciendo al cliente

Hace varios años leí pasajes de una novela de Borges que me impactaron demasiado, porque decían algo muy cierto que marcaron parte de lo que pude haber aprendido. Él indicaba que la seducción es el arte de caerle bien a la gente… ¡Y vaya que no peca de díscolo!

¿Acaso cuando queremos caer bien no somos encantadores?, ¿o cuando estamos con alguien que nos interesa derramamos miel por los labios? No exagero.

Ser atento y mágico al solicitar algo, o cuando escuchamos a nuestros clientes, es una oportunidad maravillosa de ser mejores y compartir lo mejor de nosotros.

Con relación a este tema, el otro día me preguntaron si había que ser consistente. Pues dije que sí. ¡Seduzca y no se cansará de recibir lo que usted realmente merece!

Una vez me olvidé de abrir la puerta del auto a María… ¡Y me dio una golpiza verbal de padre y señor mío! Cometí el error mas frecuente y obvio del mundo. Inofensivo, pero de alto impacto para María. La lección me quedará por siempre, porque ella no dejó de decirme de todo y de ángulos distintos.

Dicen que lo obvio es lo fundamental. Sí, de hecho es cierto, y lo valioso de este episodio es que ella me dijo: “Javier, siempre hablas de seducción, pero no lo haces en todos los ámbitos de tu vida”. ¡Tremenda lección!

Quizás me tuvo que suceder esto, para entender mejor que uno siempre debe escuchar a los clientes y a las personas que alguna vez trabajaron con uno. Pero hay algo muy profundo en todo esto. Si eres don o doña atento, serás el primero en experimentar algo agradable y comprenderás el placer del servicio en un grado que no te podrás imaginar. Lo curioso es que practicando también enseñarás a los demás a descubrir un buen tema para bailar. Si te convences, solo estarás orgulloso de vivir el modelo exquisito de servir, para luego contarlo en tu historia.  

¿Qué es el piropo? Nada menos que la expresión verbal más pura de seducir a alguien sin dar la cara en muchos casos. Entonces, ¿qué esperas para hacerlo bien? Practícalo, atrévete y verás. Y si no lo haces, corres el riesgo que Sinatra se incomode un poco.