Hasta que la experiencia nos separe

¿Lo fundamental no se realiza?, entonces, ¡Manos a la obra!

El servicio al cliente, como cultura empresarial, considera varias aristas con el fin de ofrecer al usuario una verdadera experiencia que vaya más allá de sus expectativas.

Lo fundamental no se realiza, entonces, manos a la obra
Lo fundamental no se realiza, entonces, manos a la obra Lo fundamental no se realiza, entonces, manos a la obra

Cualquier actividad empresarial tiene como fin elemental la búsqueda de rentabilidad como única forma de crecimiento. Existen varias formas de mejorar la rentabilidad en una empresa, pero uno de los métodos menos costosos es mejorar la relación con los clientes existentes. Particularmente me quedo con aumentar los beneficios para el cliente y, principalmente, que él los conozca.

El servicio al cliente, como cultura empresarial, considera varias aristas con el fin de ofrecer al usuario una verdadera experiencia que vaya más allá de sus expectativas.

El producto, los procedimientos, las instalaciones, tecnología disponible, información, el punto de contacto y el tipo de comunicación, son algunas de las aristas más relevantes a tener en cuenta. Cada una con su complejidad, sus retos y logros.

El prestador del servicio o también punto de contacto, forma parte de una cultura organizacional que pasa por el concepto que tiene del cliente, de su importancia y de la manera como establece su relación de servicio al cliente. Así también, crear una cultura de servicio al cliente implica una estrategia corporativa donde participen todos los actores de la organización y se inicie con un diagnóstico, partiendo desde la alta dirección de la empresa.

Para ello, hay que establecer algunos indicadores de mejora en servicio al cliente, no demasiados, que tendrán un impacto y por supuesto una recompensa cuando los usuarios perciban y manifiesten, con su comportamiento económico, mayores niveles de satisfacción, fidelidad e incluso compromiso con la empresa.

Elemental: cuidar la comunicación interna para retener talento, gestionar el conocimiento e incentivar a nuestros colaboradores para integrarlos a nuestros objetivos.

Finalmente, todo lo escrito merece ser tratado internamente con reuniones en grupos de 10 o 15 colaboradores, para compartir los alcances y ventajas que se lograrán. Esto último punto debe ser realizado con un interlocutor respetado y sensato de la empresa.