Hasta que la experiencia nos separe

El cliente tiene su razón

Nuestros clientes son personas y como consecuencia de ello también tienen sus preferencias y verdades, unas creadas por ellos mismos, por su historia, por sus raíces o tradición y otras influenciadas por su entorno.

El Cliente tiene su razón
El Cliente tiene su razón El Cliente tiene su razón

Quien diga que no tiene tiempo para lograr algo que realmente necesita hacer podría pedir ayuda a su entorno más cercano y cumplir con realizar la tarea pendiente. Entiendo desde muchos años atrás que no hacemos algunas cosas porque no tenemos deseos de cumplirlas o por alguna razón muy cercana a ella, quizás por algo personal. Y eso lo entendemos, lo cual no significa que estemos de acuerdo.

Cuando estamos tranquilos o tratando de no pensar en nada, nos hablamos y por ende, el único que escucha eres tú. De esta manera, y quizás de muchas otras, nos convencemos de algo fantástico o de algo que merece una revisión adicional para validar con alguien. Y así va tramitando tu vida y la mía, convenciéndonos y confirmando ideas que validan nuestros propios actos diarios. Por ello, nuestras verdades son, en muchos casos, ciertas para nosotros y nadie más.

Tu cliente va tomando decisiones y dejándose influenciar para consumir algo que necesita y este acorde con su mapa mental de lo que debe pagar o los colores que elegirá.

Vayamos un poco más al centro de la nota. Nuestros clientes son personas y como consecuencia de lo anterior, también tienen sus preferencias y verdades, unas creadas por ellos mismos, por su historia, por sus raíces o tradición y otras influenciadas por su entorno. Así se va comportando el principal agente del mercado en cada paso y contacto con el medio.

La frase, "El cliente siempre tiene la razón", es atribuida a Harry Gordon Selfridge (1857-1947) fundador de los almacenes londinenses Selfridges y Marshall. Hoy se puede decir que el cliente no siempre tiene la razón... pero es el que me pagó la portátil con la que estoy escribiendo esta nota.

Posiblemente estemos de acuerdo que debemos esforzarnos más en conocer el mundo en el que vive nuestro público objetivo y las experiencias e historias que va descubriendo en su rol de cliente con poder de decisión. Por eso los más destacados especialistas en el tema están gestando las nuevas tendencias en el campo y no en un escritorio como sucede a veces. Además, debemos entender que las raíces o tradiciones son influenciadores de primer nivel.

Entender que si el cliente tuvo una buena relación con una marca, la seguirá hasta el final y posiblemente la recomiende.

Hagamos el esfuerzo por interiorizar este concepto y tendremos buenos resultados para todo.