En la misma página

¿Cómo motivamos a nuestros hijos a leer?

"A medida que van creciendo, leemos junto a nuestros hijos. Cualquier excusa es buena, en cualquier situación y por cualquier motivo, para demostrarles que la lectura además de entretenida es útil."

¿Cómo motivamos a nuestros hijos a leer?
¿Cómo motivamos a nuestros hijos a leer? ¿Cómo motivamos a nuestros hijos a leer?

Distintos estudios demuestran que cuanto más leen los niños, mejor se desempeñarán en el futuro. La editora y escritora española Esther Tusquets (1936-2012) decía que “el gusto por la lectura se adquiere casi siempre en la niñez, y sorprende que parezca tan difícil inculcarlo”. Y no sé si sea difícil, pero tampoco es hereditario ni gratuito. Se logra después de un trabajo constante y sin pausas. Así que, ¿cómo logramos que los niños se sientan intrínsecamente motivados a leer?

Lo primero es que les enseñamos con el ejemplo y sentamos las bases de una rutina, mientras más jóvenes mejor. No importa que no nos entiendan, les leemos diariamente antes de dormir unos 10-20 minutos al día en voz alta y ellos captan la cadencia de la lectura, la musicalidad de nuestra voz. Les contamos cuentos, les leemos poesía, adivinanzas, trabalenguas.

Cuando les leemos, lo hacemos con intención, cambiamos los tonos de voz, interpretamos los personajes, utilizamos gestos y aprovechamos los sonidos onomatopéyicos. Podemos incluso darle un nombre especial a ese intervalo de tiempo y lo anunciamos como si hubiera llegado la mejor hora del día. Aunque no lo pensemos, estar con sus padres, con su atención y con un buen libro, para los hijos es el mejor momento del día.

A medida que van creciendo, leemos junto a nuestros hijos. Cualquier excusa es buena, en cualquier situación y por cualquier motivo, para demostrarles que la lectura además de entretenida es útil.

Leemos desde paquetes de cereales en el desayuno hasta la cartelera de los cines el fin de semana. Leemos las instrucciones para armar su juguete nuevo o buscamos con él información en internet para saber más sobre su animal preferido.

Podemos convertir a la tele y los videojuegos en aliados, en lugar de en enemigos. Si las pantallas son lo que realmente le gusta, hay que fijarse en sus programas y juegos preferidos y tratar de buscar libros relacionados con su pasión. Con esto tenemos ya garantizado un mínimo de interés.

También dejamos que ellos mismos elijan sus libros, esto los motiva y entusiasma. Les permitimos agarrar los libros con sus propias manos mientras leemos, que los sientan suyos y que cambien las páginas si quieren (si se ensucia, se limpia; si se rompe, se arregla).

En casa tenemos un espacio reservado para sus libros, pero también los tenemos en la mayor cantidad de lugares posible (hasta en el baño), la idea es rodearlos de ellos. Visitamos juntos librerías y bibliotecas, y participamos en actividades de animación a la lectura (cuentacuentos). De igual manera, regalamos libros en ocasiones especiales porque predispone a asociar la lectura con momentos felices. Llevamos con nosotros libros para que se entretengan cuando deben hacer una cola o esperar. Es decir, que los libros formen parte de la vida de los niños.

Cuando los niños empiezan a leer solos, seguimos acompañándolos en una lectura compartida, vamos leyendo juntos, nos turnamos por párrafos o por páginas y preguntamos sobre la historia (¿Quién? ¿Qué? ¿Cómo? ¿Dónde?), para conocer su nivel de comprensión y hacemos conexiones entre los personajes del libro y sus experiencias. Creamos una conversación en base al libro de manera lúdica y sin que parezca un examen.

Algunas otras pequeñas cosas que podemos hacer de manera cotidiana son por ejemplo, en vez de premiarlos con golosinas o chocolates, invitarles de tanto en tanto a elegir un libro de la librería. Hay libros para todos los presupuestos y un gustito literario no tiene por qué ser caro.

La idea es presentar la lectura como un momento para disfrutar en familia.

No tenemos que seguir todos los tips, pero con que hagamos algunos de ellos, estaremos estableciendo la relación correcta entre padres-hijos-libros que los motivará a leer el resto de sus vidas. En el siguiente artículo veremos cómo practicar la lectura en familia.

 

Autor

Talía Lund
Talía Lund