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Las músicas del Perú

Publicado el 31 de Julio

Foto: difusión
Roberto Renzo

Roberto Renzo

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Nuestro país es un lugar sumamente diverso, pero también con múltiples tareas pendientes. Ante ello, la música es capaz de representar y contar lo que somos.

¿Cómo podemos entender nuestro país a través de la música? Podría parecer un objetivo un tanto gaseoso, o que no nos otorgaría una mirada certera; sin embargo, como todas las artes, la música tiene un poder de representación que nos permite conocer quiénes somos, dónde estamos parados y a qué pertenecemos como sociedad.

De hecho, en su artículo "¿Arte ahora? ¡Más que nunca!", el antropólogo Alex Huerta-Mercado señala que «los artistas siempre llegan antes que los científicos sociales si de entender una sociedad se trata». Y no se puede estar más de acuerdo con ello: ¡El arte es lo que somos!

Pensemos en los primeros hombres: el descubrimiento del ritmo, a través del golpe contra las piedras, no es más que la búsqueda de una forma de expresión, tanto como las pinturas y grabados rupestres de Altamira o cualquier otro método para comunicar que pudiera perdurar a través del tiempo.

Ya desde entonces, hay una necesidad por transmitir lo que sucede dentro de uno, y porque aquello nos explique".

Nuestro país es un conjunto amplio y diverso de historias, culturas, costumbres y características personales; así como de grandes desafíos que todavía debemos asumir. En tal sentido, podemos pluralizar y hablar de "las músicas del Perú", abarcando así todos los componentes que hacen de cada expresión musical tan única como representativa.

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  • Entonces, ¿qué músicas somos en nuestro país?

Podemos mencionar el vals como un ejemplo, llegado al país a fines del siglo XIX y con presencia en las clases altas de la sociedad limeña, hasta ser parte de la idiosincrasia del ciudadano de clase media y baja, adoptando sus sonidos (guitarra, percusiones) e historias (Montes y Manrique, Felipe Pinglo, Chabuca Granda, Augusto Polo Campos). O la música afroperuana, en la que conviven la narrativa de la esclavitud a la que fue sometida la población afrodescendiente, junto a las ansias de una liberación, ya no solo física sino (¿sobre todo?) espiritual, haciendo del cuerpo un medio expresivo tan o más importante que las palabras. Así también, la celebración de la marinera, la autenticidad de la música de la sierra, o la expresividad de la selvática. Las nuevas formas de convivencia con la llegada de la salsa, la nueva ola, del rock y otros géneros relacionados (pop, punk, metal). La constancia de la música de autor o de la académica; así como el surgimiento de la música chicha, la fusión y los géneros urbanos. Por supuesto, me quedo corto.

Todo ello forma parte de un amplísimo abanico de miradas, costumbres, necesidades; son estampas de las sociedades que vivimos, fotografías de momentos que no por ser móviles en el tiempo dejan de ser certeros; y que contienen una verdad invariable venida desde ese profundo lugar de cada uno donde calan y se producen las artes".

Y hoy, ¿qué sociedad somos? Creo que empezamos a ser una sociedad diferente, que busca implementar una mirada democrática, igualitaria e inclusiva. Nos falta, desde luego, quisiéramos llegar aun más lejos para alcanzar estos ideales, y que se siga creando música que acompañe este camino... largo, complicado, pero necesario.

Pienso que nuestra sociedad hoy es Olaya Sound System cantando “Cumbia de la esperanza", contra nuestra clase política; es Dan Dan Dero bregando por el amor sin prejuicios en “Antorchas"; es Renata Flores y Tayta Bird, resignificando la música serrana y el quechua; como Bareto haciendo lo propio con la selvática. También es Eme visibilizando la lucha de la comunidad trans; y es Tomar Control incidiendo en la violencia de género como uno de los males que nos aquejan. Es La Mente, Barrio Calavera o Cuchillazo, animando el pensamiento crítico. Es Novalima revalorando la esencia de la cultura afroperuana, es Laguna Pai compartiendo un mensaje de unidad, y es Ysabel Omega poniendo foco en nuestra diversidad y denunciando el racismo imperante. Y como ellos, muchísimos artistas que son la voz de una nueva sociedad, de quienes buscamos hacer un mejor lugar para vivir.

Quiero verlo así, y conmemorar un año más de la independencia de nuestro país haciendo foco en esta música, en esta nueva sociedad que se empieza a forjar.

Porque aUn nos quedan muchas cadenas de las cuales soltarnos, pero nuestras canciones seguirán sonando".

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