Emprendimiento

Tres claves para ser un emprendedor de verdad

Las mejores herramientas de negocios no están escritas en un libro, se aprenden de los propios errores, a través de la experiencia.

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Publicado 17 de Noviembre

El fracaso de un emprendimiento en la vida real es tan cotidiano que las escuelas de negocio deberían de prepararte para ello. No obstante, como este no es el caso, debe ser la misma experiencia y el tiempo lo que genere este conocimiento.

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Según el coach Roberto Carvallo, con los años, la experiencia genera tres herramientas claves que ni la mejor escuela de negocios o libro puede enseñarte:

1. Olfato para las ventas

Después de fracasar en el primer emprendimiento o en el segundo, la experiencia le enseña al emprendedor, una de las lecciones más importantes que jamás aprenderá: las ventas son las reinas de la empresa.

Eso sí, que lo más importante sea vender no quiere decir que el impacto social, la calidad del producto y la atención al cliente no tengan un peso importante.

El olfato que se genera con la experiencia enseña al emprendedor que lo más importante de una empresa no es “ser referente”, o “ser líder en la industria” o “llegar a todo el mundo en 5 años” sino vender, vender y vender.

Las empresas que no venden, cierran sí o sí. Las empresas que venden pueden ir por mal camino pero tendrán siempre tiempo para ajustar y mejorar. Por ello, la primera regla de emprender debe ser vender. Después viene todo lo demás. ¡Aprende a vender! Sean productos tradicionales, sean productos innovadores, sea impacto social o lo que quieras.

2. Resiliencia al fracaso

Se dice que las escuelas de negocios deberían incluir una materia para poder aceptar el fracaso como forma de vida cuando uno quiere ser emprendedor. ¿Por qué? Porque es muy difícil que a la primera vez un proyecto salga a la perfección. Lo que cualquier emprendimiento tiene por seguro es el tropezar, caer y verse en la necesidad de volver a levantarse.

En sociedades en donde el fracaso de un proyecto es visto de forma tan negativa, como en Latinoamérica (en comparación a la aceptación del fracaso como forma de vida en ecosistemas como el de Silicon Valley), es más difícil crear emprendimientos por el mismo temor social de verse menos.

La única forma de quitarse el miedo a las caídas, es volverse a subir al caballo. Cada caída nos hace más fuertes, nos enseña por lo tanto, a ser más resilientes. ¿Qué es resiliencia? La capacidad que tiene una persona para superar circunstancias difíciles, es decir, ¡seguir adelante!

3. Cinismo

La vida nos hace más cínicos, es indudable. Quizás por eso vemos menos soñadores llenos de ideales de edad avanzada. Sin embargo, también por ese cinismo somos capaces de encontrar atajos para llegar más rápido a nuestros objetivos.

El cinismo aquí funciona como una herramienta que nos lleva al terreno puramente práctico, lejos de lo teórico, con lo cual se puede evitar algunos dolores de cabeza. Cinismo no significa un tipo de escepticismo ni un tipo de desprecio, más bien algo que nos hace tomar caminos muchas veces más directos.

Ojo. El cinismo solo es útil para el emprendedor si este es producto de la experiencia, pero deja de serlo si es producto de la propia actitud del emprendedor. Que un joven sea cínico rompe exactamente con el espíritu emprendedor del soñador que rompe barreras y supera obstáculos.

El cínico por actitud, seguramente, no llegará siquiera a comenzar su proyecto. Por el contrario, el emprendedor que adquiere un poco de cinismo con la edad, será capaz de encontrar atajos con socios, evitar clientes difíciles, reducir tiempos de reuniones sin futuro, entre otras cosas.

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Vía: entrepreneur.com