Emprendiendo

Tres claves para fijar tus precios cuando trabajas como freelance

Los autónomos tienen que lidiar con los clientes directamente, exponiéndose a regateos o incluso a personas que no quieren pagar lo que cuesta algo. Para que esto no te ocurra, mira las siguientes claves.

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Publicado 13 de Junio

Uno de los puntos donde los autónomos tienen más dificultades es en la decisión de los precios a cobrar a sus clientes.
Uno de los puntos donde los autónomos tienen más dificultades es en la decisión de los precios a cobrar a sus clientes. Tres claves para fijar tus precios cuando trabajas como freelance

Trabajar como autoempleado no es sencillo, se requiere mucha responsabilidad, disciplina y voluntad (entre otras cualidades) para tener estabilidad y seguir mejorando para lograr alcanzar las metas. Si eres autónomo y no te colocas metas dentro de la realización de tus tareas cotidianas, lo más probable es que te quedes estancado y en el mismo status hasta que tomes la decisión de dar pasos más allá de tu zona de confort.

>LEE: Diez características del trabajo freelance

Hay muchas profesiones que permiten esta manera de ejercer. Por ejemplo: doctores, periodistas, abogados, psicólogos, locutores de radio, electricistas, arquitectos y pare usted de contar. Pero este no debe ser el objetivo final, ya que cuando trabajamos únicamente con nuestras propias fuerzas y sin crear un equipo nos volvemos dependientes. Lo más inteligente es diversificarte para que puedas seguir produciendo, incluso en esas situaciones donde no estés 100% disponible físicamente.

Si sigues estos pasos de Gananci para tener éxito, lo más probable es que puedas crear un emprendimiento propio usando como base la profesión de la que te graduaste o en el oficio en el cual eres bueno. Pero antes de llegar necesitas tener éxito como autónomo y esto no es nada sencillo, porque se requiere de mucho esfuerzo y arduo trabajo debido a que, en un principio, serás el encargado de absolutamente todo lo que tiene que ver con tu negocio. Te encargarás de:

  • Atraer y atender a los clientes.
  • Fijar citas.
  • Llevar cuentas.
  • Pagar impuestos.
  • Hacer compras relacionadas.
  • Además de todo lo que de por sí implica ejercer la carrera o el oficio al que te dedicas.

Todo esto no es nada sencillo, por lo cual se necesita una estricta organización para que no acabes volviéndote loco, en la quiebra o ambos. Por estas razones muchas personas, de haber trabajado como autónomos, vuelven al mundo de los empleos tradicionales, porque prefieren dedicarse a una sola cosa a pesar de que la remuneración no sea la mejor o las oportunidades de crecer profesionalmente sean más escasas.

Uno de los puntos donde los autónomos tienen más dificultades es en la decisión de los precios a cobrar a sus clientes, sobre todo cuando estos prestan servicios en vez de comercializar productos, ya que de esta manera, el establecimiento del precio es más subjetivo.

Esto ocurre porque los autónomos tienen que lidiar con los clientes directamente, lo que los expone a regateos o incluso a personas que no quieren pagar lo que cuesta algo, luego de que se ha hecho el trabajo, porque no lo valoran. Para que esto no te ocurra, mira a continuación las siguientes claves:

1. Determina lo que debes incluir en tus precios

Cuando te solicitan un presupuesto debes incluir cargos (aunque no necesariamente deben estar desglosados) por traslado -en caso de que aplique-, repuestos/refacciones/materiales, tiempo trabajado, dificultad del servicio y tu nivel de experticia. Tomar todos esos cargos, realizar los ajustes correspondientes y hacer un precio global, a menos que consideres que sea necesario especificar cada elemento.

Muchas veces las personas creen que deben pagar la mano de obra económica solo por el hecho de que no te llevará demasiado tiempo realizar el trabajo que necesitan, pero para llegar a ese punto es necesaria la preparación y los estudios o experticia en un tema son costosos. No aceptes “trabajos de muestra” ni otorgues precios menores a los que sueles cobrar basados en promesas.

Si vas a hacer descuentos -que es absolutamente válido- asegúrate de que te convenga a ti también.

2. Trabaja con contratos

Nunca se te ocurra comenzar un trabajo sin acordar primero el precio del mismo. Es necesario que ambas partes se pongan de acuerdo para comenzar a trabajar en lo acordado. Cuando no tomas las previsiones necesarias estás muy expuesto, así que debes ser sensato al respecto.

Está bien que un cliente no acepte una cotización, no podemos obligar a nadie y si nuestro servicio sale del presupuesto de la persona, esta debe bajar sus expectativas o buscar a alguien que lo haga por ese precio. Por eso, debes darle la oportunidad previamente al prospecto de decidir si contratarte a ti o elegir a alguien más.

Si no haces esto “por miedo a que perder el cliente” y prefieres empezar el trabajo para después presionar con el pago, estarás poniéndote en peligro de que no te paguen y dañando tu reputación. Si vas a perder un cliente es mejor que pase antes de perder tiempo en él.

Para evitar clientes que no estén dispuestos a pagar o que no valoren tu esfuerzo, es necesario que establezcas tu cliente ideal y te enfoques en atraer este tipo de personas. Así el trabajo que realices sea remoto, a través de Internet puedes enviar un contrato y ofrecer facturas o recibos. En ese documento tú elegirás si exiges un porcentaje del pago completo por adelantado o cuáles serán las medidas que tomes para protegerte.

3. Que te conozcan por bueno y no por “barato”

Cuando trabajas ofreciendo un servicio que es demasiado subjetivo (como ilustraciones, creaciones musicales, voiceover, escritura, por ejemplo) debes ofrecer un servicio de alta calidad para poder cobrar bien por el mismo. Tu calidad es un factor fundamental para decidir sobre el precio.

A pesar de que existen tabuladores que puedes conseguir por Internet, también es necesario que te fijes en los precios que está colocando la competencia y para que puedas tener un punto de partida si te sientes perdido al respecto.

Si eres muy bueno en lo que haces y la demanda se está incrementando demasiado puedes tomar dos caminos:

  1. Crear un equipo de trabajo con el fin de atender a los clientes y mantener los precios
  2. Aumentar los precios para volver más exclusivo tu trabajo y que la demanda no suba demasiado. Tendrás menos clientes, pero esos pagarán mejor.

Ahora si subes mucho más de lo esperado, deberás hacer un cruce entre las opciones a y b. Por otro lado, también puedes volverte creativo, no se trata de ser un dictador con respecto a lo que cobras o aprovecharse de la gente, al contrario. Se trata de una relación ganar-ganar, para lograr esto mantén una comunicación fluida con los prospectos de clientes, pregúntales acerca de su presupuesto, ofrece paquetes u opciones para que te elijan a ti, pero nunca trates de distinguirte por ser más barato de la competencia, sino por ser excelente en tu campo.

Si todavía no trabajas como autónomo, pero te gustaría hacerlo, aprende cómo ganar dinero con las diferentes opciones que encontrarás en ese listado para ofrecer distintos servicios sin necesidad de tener una carrera universitaria específica.

>LEE: ¿Cómo usar tu talento para generar dinero desde casa como freelancer?