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El Bibliotecario

Libro digital o libro impreso: ¿Cuál es mejor?

Publicado el 22 de Julio del 2020

Foto: difusión
Giulio Guzmán

Giulio Guzmán

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"Aun hay mucho tiempo por delante en el cual el libro electrónico y el impreso estarán conviviendo, cada uno respondiendo a las necesidades de los lectores".

Hace varios años fui a la Biblioteca Nacional del Perú (BNP) a pedir el libro El jardín de flores curiosas de Antonio de Torquemada, una curiosa obra del siglo XVI. Encontré algunos inconvenientes: tenía que llevar una carta con una autorización académica de la universidad, pagar por un carnet de investigador, una cantidad por supuesto mayor a la de un simple usuario.

Yo tenía solo curiosidad por el libro, no pretendía hacer una tesis, pero las curiosidades intelectuales no importan mucho en un país donde al poco interés por la lectura se adhieren los limitados medios por proporcionarla. Reconozco la preocupación que existe en la BNP por la preservación de material bibliográfico antiguo, pero no se puede negar la necesidad de una digitalización.

Bueno, en ese tiempo me resigné a esperar otra oportunidad. Hasta que un día encontré la versión digital de El jardín de flores curiosas, preparado por la Revista Española de Literatura Medieval y del Renacimiento. Suena exagerado, pero estaba eufórico. La advertencia del libro decía “Esta sencilla edición electrónica del Jardín de flores curiosas sigue el texto del raro ejemplar Usoz/8309 de la BNE”. El libro digital ahorra la necesidad de manipular ediciones delicadas y nos ofrece rápidamente el contenido al que antes difícilmente podíamos acceder.

Pero no queda limitado a ser un nuevo soporte de ediciones antiguas, es un aliado importante de la accesibilidad a la información que el libro impreso no puede ofrecer".

Las ventajas o desventajas del libro digital ante el libro impreso han llevado a la reflexión sobre el futuro de estos dos formatos. La pandemia en la que vivimos ha presentado una excelente oportunidad para el libro digital, electrónico o eBook, al menos en países donde las bibliotecas públicas están incluidas en servicios de préstamo de libros digitales. Overdrive, la empresa que provee eBooks a 45,000 bibliotecas y escuelas en todo el mundo, ha ofrecido tarjetas digitales instantáneas, para ganar más lectores con solo hacer uso del número de teléfono celular. Esta facilidad ha permitido al público acceder a libros en una manera alternativa a la presencial que ahora ha sido restringida debido al COVID-19. La tradicional sala de lectura ha pasado a ser online.

El libro digital ha alcanzado un mayor número de lectores estos últimos años. El ejemplo más notable,  siguiendo con Overdrive, lo dio la Biblioteca Pública de Toronto en 2019, alcanzando un récord histórico con 6.6 millones de libros digitales prestados. Un crecimiento muy rápido que ha experimentado fuera de EE.UU. ha sido Alemania con la biblioteca de Berlín. El total resultante de préstamos realizados al público mediante Overdrive ha sido de 211 millones de libros electrónicos el año 2019.  ¿Cómo vamos en América Latina? Colombia nos dio el ejemplo, también con Overdrive, ofreciendo acceso digital mediante el Sistema de Bibliotecas Públicas de Medellín y la Biblioteca EPM. En el Perú queda aún por desarrollar un mejor servicio de acceso al libro electrónico. En el 2017, cuando laboré en la BNP, intentamos implementar ese servicio con Overdrive conociendo sus ventajas y habiendo conversado además con representantes de la biblioteca EPM de Colombia sobre sus experiencias con ese proveedor. Esperamos que en el futuro pueda lograrse un proyecto como ese.

¿Qué ventaja o desventaja encontramos en el libro impreso? El libro digital como sabemos facilita el acceso. El libro físico por su lado, al haber carencia de formatos digitales, lleva un problema cuando agota todos sus ejemplares o cuando es complicado adquirirlo. Eso pasa, por ejemplo, con un libro interesante como Twiddledum Twaddledum de Peter Spielberg del año 1974, del que solo hay libros impresos pero no digitales. Aun con esos inconvenientes el libro impreso parece ganar preferencia en el mundo de las ciencias. Un artículo de la revista physicstoday señala que el proceso de estudio, de adquisición del conocimiento, es más fácil con el formato impreso. A los estudiantes les gusta anotar en el libro cuando leen. Puedo compartir esa apreciación, pues al haber estudiado ciencia tuve esa misma necesidad de anotar en el libro impreso lo que estaba entendiendo de una resolución matemática, por ejemplo. Proceder que aprendí también de Umberto Eco quien en su libro Como se hace una tesis  nos dice: “Si el libro es vuestro y no tiene especial valor comercial, apuntad cosas en el sin dudarlo. No creáis a los que dicen que hay que respetar los libros. Los libros se respetan usándolos, no dejándolos en paz”.

El libro impreso además tiene un fuerte componente que dificultará su caída y es el interés afectivo. El lector quiere un libro impreso porque es un objeto físico, con hermosas ediciones en muchos casos. Ese factor, en una forma extrema puede actuar en el Tsundoku, esa tendencia a acumular libros sin leerlos, por la satisfacción solo de verlos en el estante. Esa poderosa diferencia lo hace fuerte frente al libro electrónico.

Existen más elementos en favor y en contra de estos formatos. Esta el tema del precio, de las restricciones por DRM, etcétera. Por estas características aun no puede definirse un formato del libro que vaya a sobresalir y desterrar a otro.

Aun hay mucho tiempo por delante en el cual el libro electrónico y el impreso estarán conviviendo, cada uno respondiendo a las necesidades de los lectores".

 

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