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Millones para la salud, opinión

Publicado el 03 de Agosto

Foto referencial: Andina

Millones para la salud, opinión

"(...) si seguimos haciendo todo de la misma manera, ni todos los millones del mundo nos darán un mejor sistema de salud".

Uno de los pasajes más comentados del mensaje de 28 de julio fue la decisión de asignar S/20,000 millones al sector Salud en 2021. No obstante, este anuncio es menos relevante de lo que se cree.

“Destinaremos la mayor inversión de salud de la historia”, anunció el presidente. Lo cierto es que casi todos los años el presupuesto es el más alto de la historia porque la tendencia es siempre al alza. Más aun, en términos porcentuales, el incremento anunciado (8% respecto de 2020) es relativamente bajo. De hecho, entre 2017 y 2018 fue de 16%.

Pero, más allá de las consideraciones de magnitud, el problema de la medida es que no pone el foco donde debiera. La disponibilidad presupuestal no garantiza en absoluto una mayor cobertura y calidad para el ciudadano por dos razones. La primera es que ejecutar el presupuesto no es fácil; de hecho, en los últimos tres años se dejó de gastar en promedio unos S/2,000 millones que estaban presupuestados para Salud. Y la segunda –y mucho más importante– es que gastar bien es aún más difícil.

Para mejorar la calidad del gasto es necesario cambiar de modelo. Hoy las acciones y el discurso están orientados a la construcción de hospitales y postas. Pero estos por sí solos no sirven de nada si no son operados, abastecidos y administrados bien. La clave es migrar de un modelo de compra de edificios a uno de compra de atenciones. El sector privado puede ser un extraordinario aliado para ello. Así lo han demostrado los hospitales Barton y Kaelin de Essalud, cuya operación íntegra está a cargo de un gestor privado que recibe un pago anual por paciente. Bajo casi todos los indicadores, estos hospitales tienen una calidad de atención superior al promedio.

Esto no implica que el Estado renuncie a sus funciones. Es solo cambiar el rol de proveedor por uno de supervisor de contratos, que es igualmente fundamental. Para dar este salto hace falta romper paradigmas. Y es que, si seguimos haciendo todo de la misma manera, ni todos los millones del mundo nos darán un mejor sistema de salud.

Por: Joaquín Rey, publicado originalmente en Perú 21 

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