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La vida no es la que uno vivió, sino la que recuerda y cómo la recuerda para contarla

Publicado el 17 de Setiembre

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Andrés Rodriguez Velis Farje

Andrés Rodriguez Velis Farje

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"Vale la pena ser feliz y mucho más compartir esa felicidad con tu familia. Porque eso contagia y cambia la perspectiva creando un efecto multiplicador".

"La vida no es la que uno vivió, sino la que recuerda y cómo la recuerda para contarla"

Con esta frase el premio Nobel de literatura Gabriel García Márquez inicia el primer volumen de su obra autobiográfica “Vivir para contarla”. Al escuchar esta frase no podemos dejar de pensar que cada día, cada momento, debe ser especial y memorable para nosotros. Recuerda que algo especial para ti, tal vez no lo es para los demás.

Lo importante es el valor que tú le das a tus acciones y que estas llenen tu alma. ¡Las acciones que hacemos no se cotizan en el mercado porque el valor se las das tú!"

  • Los buenos momentos surgen si tienes la actitud para disfrutarlos

Ahora, debido a la actual coyuntura debemos dar énfasis a la búsqueda de estos momentos y disfrutar esos pequeños detalles que antes pasábamos por alto, debido a que los dábamos por sentado. 

No es necesario que salgas de casa para hacerlo, puedes organizar tu día para aprender un idioma,  cocinar, pintar, bailar, etcétera. Asimismo, puedes estudiar un diplomado o un curso ligado a un tema que te apasione o que te haga crecer a nivel profesional. Mas allá de lo interesante y entretenido de estas actividades, el beneficio a nivel cerebral es sustancial, debido a que un cerebro activo es un cerebro sano.

“Un cerebro atento es un cerebro más productivo y feliz porque nos saca del circuito de la ansiedad”, Facundo Manes, neurocientífico de la Universidad de Cambridge"

  • El vínculo humano es vital para nuestro bienestar

Por otro lado, tienes la opción de llamar a tus amigos y familiares con quienes no has tenido contacto en los últimos meses. Recuerda que somos seres sociales, cada vez que conversamos con alguien y mantenemos el contacto visual, el organismo segrega sustancias químicas (hormonas) tales como la oxitocina y la dopamina que nos permiten sentirnos bien.

Existen muchas maneras de crear buenos momentos, simplemente debes tener la iniciativa. Para ello te recomiendo que te hagas una pregunta, ¿Qué recuerdos me gustaría tener y con quién me gustaría compartirlos?

  • Hagamos que los demás tengan momentos memorables

No se trata de hacer regalos materiales, se trata de escuchar, sonreír, y regalar experiencias y palabras que calen en el alma de los demás. Un buen lugar para empezar es hacerlo en casa con tu familia.  Si tienes hijos, juega con ellos todos los días, que cada hora a su lado sea un momento valioso, a tus padres, escúchalos y hazles preguntas, recuerda que ellos saben más que nosotros. En general, a todos en casa los tienes que hacer sentir especiales porque en realidad lo son; no esperes fechas importantes, todos los días son importantes.

Cada día procura ver el panorama con optimismo, enfocándote en los aspectos positivos que te rodean. Es cierto que hay días complicados donde la ansiedad y el estrés impiden pensar con lucidez, pero cuando eso ocurra piensa en las 3 cosas más valiosas que tienes y agradece por ello.

  • ¡Vale la pena!

Vale la pena ser feliz y mucho más compartir esa felicidad con tu familia. Porque eso contagia y cambia la perspectiva creando un efecto multiplicador. Por tanto, busca actividades que te apasionen y hazlas. Si hace falta que destines tus ahorros para ello, no lo dudes porque es una inversión y toda inversión en uno mismo trae grandes rendimientos. Eso sí, tienes que estar comprometido. El riesgo de no hacerlo es que te lamentes por no haber hecho algo.

Asimismo, encuentra momentos para alegrarle el día a los demás, acuérdate, no hacen falta regalos materiales; una sonrisa, un gesto y tu tiempo valen mucho más.

Para finalizar y poder vivir a plenitud, les recomiendo que no es momento de discutir, de guardar rencor; por el contrario, es el mejor momento para estar en paz, y si ello implica perdonar o pedir perdón, hazlo. No es fácil, implica dejar el orgullo atrás, pero es lo mejor para estar en paz con uno mismo.

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