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Toma nuevas responsabilidades y encuentra tu propósito

Publicado el 16 de Junio

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En el siguiente artículo, Eduardo Graña, especialista en marketing, ventas y estrategia empresarial, nos brinda una reflexión sobre la importancia de avanzar en el mundo profesional y las dificultades que muchas veces pueden surgir en la búsqueda de nuestro propósito ¡Te invitamos a leer este artículo!

¿Recuerdas todos esos planes que tenías cuando eras niño? ¿O todos esos planes que tenías cuando eras adolescente? Te apuesto que tenías sueños, ganas, energía, ambición... pero en algún momento en el camino… algo pasó.

En algún lugar del camino entre ese chico o chica con ganas de comerse el mundo y el momento en que te encuentras ahora sentiste comodidad: Pudiste viajar, pudiste comprar o alquilar un inmueble, pudiste comprar ese televisor para ver tus partidos de fútbol, programas de cocina, series en Internet; salir con tus amigos y amigas una o dos noches a la semana… y se sintió bien.

En algún momento conseguiste ese trabajo en el que pensaste empezar, para luego hacer carrera, o para luego saltar a otra empresa y obtener el trabajo que siempre soñaste. Y ese trabajo pagó las cuentas, y los viajes, y las salidas con los amigos, y te permitió acceder al crédito vehicular. Y de pronto un día dijiste: “Espera… yo quería ser [INSERTAR PROFESIÓN]”, o “yo quería hacer [INSERTAR ACTIVIDAD]”. Y no le diste mucha importancia.

Pero luego pasaron algunos años. Y sí, tienes un gran trabajo, y sí, tienes una gran familia, y sí, tienes lindos hijos, y sí, tienes un gran departamento, o una casa encantadora. Pero por algún motivo sientes que algo te falta. Sientes que has dejado algo importante sin hacer. Y claro, antes sentías que podías posponerlo, pero ahora sientes que tienes tantos recursos y tanto tiempo invertido en la persona que eres en este momento, que jamás podrías ser la persona que quieres ser, porque el riesgo es demasiado alto.

Y luego tendrás que invertir más en seguir siendo la persona que eres. Y tu vida será maravillosa. Pero un día te preguntarás: ¿Qué habría pasado si…? ¿Te suena familiar? Si la respuesta es sí, sigue leyendo. La mejor estimación científica sobre la probabilidad de que EXISTAS, es decir, la probabilidad de que hayas nacido, es de aproximadamente 1 en cuatrocientos billones (1/400, 000, 000, 000,000), o mejor dicho: eres un milagro.

Entonces, si tu vida es algo tan poco probable, y algo tan parecido a un milagro, literalmente, ¿por qué estás dispuesto a tener una “buena” vida? ¿Por qué no estás dispuesto a tener una vida extraordinaria? ¿Por qué no crees que TÚ puedes dejar una huella importante en el mundo, y cambiarlo para dejar algo mejor que lo que has encontrado?

A continuación, voy a compartir contigo las cosas que me regresaban a la cabeza una y otra vez, hasta que decidí elegir algo distinto, y mi viaje empezó:

  • No tengo nada especial que hacer/compartir con el resto:

FALSO. En primer lugar, todos tenemos uno o dos talentos en los que estamos a la par, o por encima del promedio (esta es una estimación, no tengo una fuente que lo compruebe, por ahora).  Según mi observación, todos hacemos ALGO bien, y si todos hacemos algo bien, ese algo se puede monetizar. La clave es buscar algo que nos guste y que le haga bien al mundo (Mira este video para saber más del tema). Pero tengo buenas noticias: La clave para hacer algo excepcionalmente bien no es solo tener un talento por encima del promedio, sino ser persistente, enfocado y disciplinado (en las próximas semanas escribiré un artículo sobre esto). Si crees que no tienes nada que compartir con el resto, es extremadamente probable que no te conozcas a ti mismo, y que no hayas explorado tus talentos en la realidad. Te apuesto un café que tienes mucho más talento del que crees.

  • No sé qué quiero hacer, me gustan demasiadas cosas

Santo problema, porque sabes qué te gusta. El problema es que son tantas cosas que no sabes cuál elegir. Si viste el video que cité hace unas líneas, sabrás que la clave no solo es encontrar algo que te gusta, sino que además puedes monetizar, en lo que seas bueno y que le haga bien al mundo. Quizá te encanta cantar… pero cuando lo haces, el gato del vecino maúlla, los vidrios vibran y tu familia se escapa de la casa. O quizá te gusta mucho (y eres fenomenal)…. coleccionar caparazones de caracoles…. pero ese pasatiempo es difícilmente monetizable. Mi mensaje en este punto es que sí, te pueden gustar mil cosas, pero no todas las cosas que te gustan son un propósito, y ahí está el reto. Reflexiona, y atrévete a intentar hacer todas las cosas que te gustan. Invita a más gente a verte, y cuando lo hagas, pregunta si te pagarían por hacerlo. De esta forma irás filtrando esas mil cosas que te gustan, y tu elección será más sencilla.

  • Me da miedo lo que diga el resto. Me da vergüenza empezar

A mí todavía me da vergüenza publicar artículos, videos, posts en instagram, etcétera. Pero la pregunta que tengo para ti es: ¿De verdad vas a permitir que las cosas que diga el resto, limite la vida que podrías tener? Tú no eres el centro del universo, la gente está ocupada con sus propios problemas. Te garantizo que si alguien piensa algo negativo de ti, o de lo que haces, lo pensará solo por una milésima de segundo para luego seguir pensando en sus propios temas. Y listo. Se acabó. ¿Esa milésima de segundo de negatividad va a truncar los 80, 60, 40 años que te quedan por delante? No lo permitas.

  • Tengo cuentas por pagar, no puedo darme el lujo de dejar mi trabajo para perseguir un sueño

No lo hagas. Si tienes hijos en el colegio o universidad, deudas, dependientes, o todas las anteriores, dejar tu trabajo sería el peor error, pues necesitas estabilidad económica. Pero ahora es donde tienes que empezar a preguntarte: ¿cuántas horas duermes por noche? ¿Tienes los sábados y/o domingos libres? ¿Puedes despertarte dos horas antes todos los días? Tienes más tiempo disponible del que crees para empezar un “negocio alterno”, por decirlo de alguna manera. Te garantizo que en ese tiempo puedes arrancar un negocio en Internet, un canal en YouTube, un blog, un stream en Twitch, un negocio de traducciones, enseñar en una universidad o instituto, estudiar, o cualquiera que sea tu idea. La única limitante eres tú.

  • Tengo un trabajo demasiado bueno para dejarlo por algo incierto

Primero: Si tu trabajo es tan bueno, quizá ese trabajo es tu camino, y quizá lo que te falta es una actividad que te llene (como un hobby, por ejemplo). Evalúalo. Segundo: Si sabes que ése trabajo NO es el camino, pero es demasiado bueno para dejarlo, ver respuesta anterior.

  • No sé por dónde empezar

Busca gente que ya lo haya hecho, y que esté dispuesta a ayudarte (como yo). Escríbele, pídele un café, cuéntale tus dudas, y pide que te aconseje sobre cómo empezar para minimizar el riesgo, y elegir el camino menos doloroso. El primer paso siempre es el más difícil, pero si lo puedes hacer acompañado, las cosas son menos complejas.

  • Siento que mi idea no es buena, y que todo el mundo lo podría hacer

En primer lugar, NO TIENES QUE SER UNA SUPERESTRELLA PARA EMPEZAR (perdón, me exalté). Lo cierto es que si tu objetivo es ser una super estrella, quizá estás haciendo las cosas por un motivo equivocado. Tu enfoque tiene que ser hacia el impacto que quieres generar con tu idea, no hacia el dinero que quieres ganar, ni la fama que quieres tener. Esas son consecuencias de hacer algo bien. Enfócate en ser el mejor, no el más rico y famoso. En segundo lugar, si tu preocupación es que te copien la idea, o que tu idea ya exista en el mercado, no te preocupes por eso, hay mercado para todos y todos nos podemos hacer un espacio, PERO, si efectivamente tu mercado es uno tan abarrotado de proveedores, mi consejo sí sería que empieces en pequeño, para minimizar el riesgo de iniciar y fallar.

 Al final de todo, la clave está en la ejecución. Las ideas no ejecutadas se transforman en sueños, y los sueños suelen olvidarse fácilmente. Recuerda que tu existencia en la tierra es, prácticamente, un milagro. Según mi punto de vista, tienes la obligación de hacer algo espectacular con tu vida, y de dejar un mundo mejor en comparación con el mundo al que llegaste.

 Algunos consejos finales:

  • Paciencia: Roma no se construyó en un día, y las cosas que realmente valen la pena toman tiempo. No existen clicks, swipes, ni taps para eso.
     
  • Práctica: El tiempo te va a hacer mejor, y permitirá que te especialices en lo que vas haciendo. Recuerda que la gente paga por la experiencia de uno. Trabaja duro, dedícale horas a tu idea, haz, haz, haz. Y sobre todo, date tiempo y permiso para equivocarte. Tienes ese derecho.
     
  • Promoción: Quizá en los 80 lanzarte por una carrera soñada era, redundantemente, solo un sueño. Hoy no. Vivimos en un ecosistema digital en que todos tenemos una voz, y si eres lo suficientemente persistente, esa voz se hará cada vez más grande con el tiempo.
     
  • Punto focal: Enfócate. No pierdas tiempo. Tu idea no va a crecer navegando en 9gag, dejando comentarios irónicos en Twitter, ni mirando fotos de tus ex (no lo niegues). Enfócate en lo que estás haciendo. Pregúntate cinco veces al día “¿Esto que estoy haciendo, me acerca o me aleja de la meta?”. Todas tus acciones tienen que acercarte al plan, tienen que acercarte a la meta.
     
  • Plan de acción: Y finalmente, ten una visión sobre a dónde quieres llegar. Cuando piensas en un objetivo gigante, suena imponente, a veces hasta aterrador. Pero la forma no es atacando el objetivo a la suerte, la forma es disgregar dicho objetivo, en objetivos de corto plazo, manejables, y claros en cómo conseguirlos. Recuerda: “La forma de comerse una sandía es a bocados, no entera”.

 Si la respuesta es “no, no me suena familiar”, te felicito. Y te felicito porque en algún momento decidiste decir “No voy a seguir la corriente”, o pudiste decir “voy a seguir adelante y voy a explorar mi potencial en paralelo con mi trabajo actual”, o estuviste en la capacidad de decir: “me encanta la vida que llevo”. Y no hay mayor tranquilidad que esa.

 Te deseo la mejor vida de todas. Sé que la vas a tener.

Autor: Eduardo Graña Petrozzi

Soy ejecutivo con más de 15 años de experiencia en marketing, ventas y estrategia empresarial. Actualmente me desempeño como consultor en estrategia y gestión comercial. Docente en UPC, Pacífico Business School, MBA en Universidad Continental y CIDE PUCP. Bachiller en Ingeniería Industrial con dos MBA. Felizmente casado con tres hijas perrunas. 

 

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