Liderazgo 360

La verdad detrás del "éxito”

Atrévete a seguir avanzando aunque nadie más crea que es posible.

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Publicado 11 de Enero

Foto referencial:  Freepik
Foto referencial: Freepik La verdad detrás del "éxito”

"Quería decirte que me gustas y que este... este, que me gustaría este...este - estar contigo".

Me sudaban las manos, se me iban las palabras y apenas podía mirarla a los ojos.

Ése era yo a los trece años, tratando de expresar por primera vez lo que sentía a la chica que me gustaba.

Me tomó una década (sí, diez años) callar (aunque aún no del todo) la voz de crítica - y temor - al expresar lo que sentía.

♦♦♦

No sabía qué decir, cómo presentarme y mucho menos cómo darle el precio de aquello que estaba tratando de vender.

Aún recuerdo que luego de presentarle el producto por más de una hora, me retiré sin siquiera darle el precio.

Ésa fue mi primera vez vendiendo - qué mal lo hice.

Me tomó ocho presentaciones (y decenas de fracasos conseguirlas) poder cerrar una - pequeña - venta.

Ya iba por el kilómetro 7 y, de pronto, me detuve. No podía más, apenas y podía respirar.

Había entrenado dos meses y, sin embargo, no podía completar la carrera a la cual me había inscrito.

Ésa fue la primera vez que intenté correr una carrera de 10 kilómetros. Quedé entre los últimos puestos.

Me tomó un año de práctica en múltiples carreras poder terminar la carrera entre los cíen primeros puestos.

"No te preocupes, no es necesario que me pagues yo voy y lo hago. Disfruto hacerlo". - Qué difícil era cobrar, qué mal me sentía hacerlo.

Pensaba que era porque disfrutaba hacerlo, porque se me hacía fácil hacerlo.

La verdad era que no estaba seguro de mí mismo ni de lo que hacía para poder cobrar por ello.

Me tomó tres años (y miles de dólares en desarrollo personal) cambiar esta mentalidad y poder - finalmente - cobrar por lo que hago.

Había trabajado intensamente cuatro meses organizando la información, desarrollando las técnicas y consiguiendo a los participantes.

Llegó el día del evento y salió tal y como lo había esperado: las personas habían identificado sus miedos y habían dado el primer paso para superarlos.

El único problema era que, pese a lo bien que salió el evento, yo había perdido cinco mil dólares.

Me tomó diez eventos más de pérdida hasta que pude realizar mi primer evento con utilidad: cien dólares.

Lograr lo que queremos, a diferencia de lo nos quieren hacer creer allá afuera, toma tiempo - esfuerzo y dedicación.

Y, en el camino, es inevitable fracasar, equivocarnos, confundirnos, desear rendirnos, pensar que no servimos para eso, que no somos capaces.

¿Y sabes qué?

No importa.

No importa lo difícil que sea, lo mal que nos tenga que ir, las críticas que tengamos que recibir, los retos que debamos superar.


 

Un día, léeme bien, todo aquello que te parecía imposible, aquello que era solo una imagen en tu mente, será parte de tu vida, será una completa y absoluta realidad.

Solo debes atreverte a seguir avanzando aún cuando nadie más crea que es posible, aún cuando sea largo el camino y aún cuando - por momentos - nada pareciera tener sentido.

Debes estar dispuesto(a) a poner el esfuerzo, la dedicación y la determinación necesaria para conseguirlo... pese al miedo, la incomodidad y la incertidumbre.

Y cuando lo hagas, cuando finalmente lo logres, podrás inspirar a los demás a hacer lo mismo, mientras tú continuas caminando hacia lo más difícil porque sabes que ahí, detrás de ello, están las más grandes recompensas.

>LEE: Cómo crecer a partir de los problemas